¿No te parece un encanto?
Si alguien aseado y con buena presencia, nos saluda cortés y educadamente, con una sonrisa franca, nos da una mano de tacto suave pero con energía, huele a algo que no identificamos pero nos encanta y nos hace notar que alguno de nuestros complementos es un acierto. Ya nos tiene a favor en un asunto del que aún no sabemos nada.
Si nuestras ropas son similares, nuestra postura y gestualidad también, si nuestro vocabulario y entonación se asemejan, si los temas de conversación triviales y nuestro sentido del humor se parecen, si nos escucha activamente, si nos habla con optimismo y nos transmite entusiasmo. Nos ha prácticamente convencido de un asunto que a lo mejor hasta nos interesa.
Habrá quien crea que es mucha casualidad porque debe parecer pura casualidad. La realidad es que hay mucho trabajo de capacitación que luce e ilumina.
Como mal hecho es dar burda y zafia coba, pues es un riesgo intentarlo.
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