El 50 aniversario del primer paseo lunar nos recuerda que la carrera
espacial fue un logro, una proeza, una hazaña, un progreso exponencial...y sin embargo, lo más relevante que tuvo fue su capacidad para hacernos entender nuestra soledad, nuestra periferia y nuestra insignificancia, para hacernos comprender nuestras limitaciones, como la gravedad que nos fija al planeta, nos ata a él, para entender que en el conjunto de lo existente, somos anecdóticos, para comprender que estamos a eones de poder domeñar nada fuera de este rincón del espacio-tiempo; que estamos rodeados de un abismo de hostilidad y que recrear las condiciones de viabilidad para la vida, es sencillamente una pesadilla logística.
A la mayor bofetada de realidad que nos han dado en el ego y en el espíritu, la hemos vestido de grandiosidad y grandilocuencia, hemos abierto las puertas del universo y este nos muestra nuestra irrelevancia.
No es cuestión de ingenio y dinero pues si hay otros mundos para nosotros están a tal distancia en el espacio y en el tiempo que o no llegaremos o no seremos nosotros al llegar, pero nosotros, siempre llenos de esperanza y de ilusión, nos ponemos frente al abismo y en vez de amilanarnos imaginamos naves, estaciones, viajes, colonias, contactos...
Neil Armstrong dio un paso que supuso un salto para la humanidad pero la caída de ese salto que fue hacia la desolación material se presenta como si hubiese sido ante nuevas fronteras y nuevas oportunidades, y el corazón dice sí, y la cantidad de distancia de vacío dice no.
Somos indiscutible y maravillosamente excepcionales pero seguimos creyéndonos todopoderosos, no podemos evitar querer explorar el universo pero, quizás, debiéramos respetar sus dimensiones. El espacio...nos viene grande, por eso no vivimos en la Luna, por eso no viajamos a Marte.
A mí, el cosmos me resulta, como a casi todo el mundo, sugerente y, como a mucha gente, abrumadoramente aleccionador sobre mi existencia, sobre nuestra existencia.
sábado, 27 de julio de 2019
lunes, 1 de julio de 2019
Motivos
En casi todas las ocasiones resulta útil entender las motivaciones de los demás y aunque en general las motivaciones son el resumen de miles de pensamientos e intenciones, se pueden esquematizar groseramente con el propósito de manejarlas de una manera útil, es decir, de ponerlas a trabajar en algún tipo de acuerdo.
Por dinero:
El conversor universal de intereses particulares. Útil para resumir infinidad de motivos compuestos y complejos en algo maniobrable.
Por pasión:
Inevitable, irracional e irrenunciable motivo. E inocultable.
Por compromiso:
- Sentimental: amistad, familia, honor
- Racional: contrato
Por miedo:
A perder el dinero, la renunciar a la pasión, a romper un compromiso. Miedo por amenaza o por inseguridad.
En una negociación tener claro los motivos de las propuestas y acciones del interlocutor no garantiza un acuerdo, pero sí saber si este es posible, que no es poco.
Por dinero:
El conversor universal de intereses particulares. Útil para resumir infinidad de motivos compuestos y complejos en algo maniobrable.
Por pasión:
Inevitable, irracional e irrenunciable motivo. E inocultable.
Por compromiso:
- Sentimental: amistad, familia, honor
- Racional: contrato
Por miedo:
A perder el dinero, la renunciar a la pasión, a romper un compromiso. Miedo por amenaza o por inseguridad.
En una negociación tener claro los motivos de las propuestas y acciones del interlocutor no garantiza un acuerdo, pero sí saber si este es posible, que no es poco.
domingo, 30 de junio de 2019
El mar
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