miércoles, 28 de agosto de 2013

Cambios

¿Y qué vendrá ahora?



Que la vida es devenir es una realidad que todos constatamos al ver cómo cambian nuestros cuerpos, nuestra manera de pensar, las personas que conocemos y nuestras relaciones.

Estamos naturalmente preparados para la adaptación constante aunque nos resulta agotador y el paso del tiempo nos da vértigo. Por eso, la rutina, lo conocido, lo previsible, tiene cierto encanto, el de un menor esfuerzo, el de sostener el tiempo, el de cierta sensación de posesión o control del entorno.

Pero la vida es devenir y es solo cuestión de tiempo que tengamos que romper las rutinas y adaptarnos a nuestro nuevo cuerpo, a nuestra nueva manera de pensar, a las nuevas personas que conocemos y a nuestras nuevas relaciones.

Reengancharse, desde la rutina a la realidad de la adaptación, con frecuencia nos azora porque tendemos a sentir que es un esfuerzo imposible, que perdemos nuestras cosas, nuestras relaciones, nuestro tiempo y que no controlamos el entorno ni a nosotros mismos.

Aún así, estamos preparados naturalmente para adaptarnos. Tenemos muchas herramientas para conseguirlo, y de todas ellas, quizás la más poderosa es la capacidad de imaginar un futuro en el que las cosas son mejores porque conseguir mejoras resulta un estupendo motivo para movernos hacia adelante.

No sabemos qué deparará el futuro pero reconocemos el miedo del presente con certeza y nitidez.

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