viernes, 30 de agosto de 2013

Habilidades sociales

¿Son innatas?

Por supuesto, y además se pueden desarrollar.



Hay tres ideas fuertemente empáticas, que solo con expresarlas estamos acariciando el corazón de quien las escucha. Por favor, lo siento y gracias. Por eso son la base de la cortesía.

Y son tres ideas que si además de expresarlas las sentimos, abren la emotividad de quien las escucha. Por eso son la llave de la empatía.





Desde la empatía, podríamos dar un paso hacia la confianza a través de una idea impactante en quien la recibe. Te comprendo.

Llegar desde la confianza hasta la alianza, es un paso más largo y que precisa de una poderosa idea, tremendamente emotiva. Te aprecio.


El camino desde el respeto a la asociación es relativamente sencillo si lo preside la generosidad. 

Esencialmente emoción

¿Cómo se mensura la vida?

Se me ocurre que con reloj y almanaque para saber la cantidad, catalogando el legado y evaluando la actitud ética que la ha presidido para calcular el mérito y contando las emociones compartidas para saber si mereció la pena vivirla.

Si algo es la vida es emocionante, un viaje sin itinerario establecido ni final escrito, aunque sí inexorable. Una aventura en la que hemos de descubrir todas las emociones, en la que nos vemos arrastrados por la mayoría de ellas y en la que nos aferrarnos con fuerza a unas pocas, una aventura en la que las emociones  compartidas nos alejan de la soledad.

Nos autodefinimos como seres racionales y no nos entendemos, si nos definiéramos como seres emocionales con cierta capacidad de raciocinio, seríamos nítidos.

El tiempo resulta que es relativo, las emociones son rotundamente absolutas. La razón explica algunas cosas, las emociones no precisan explicaciones. La parca no se lleva la huella emocional que has dejado en los tuyos, con eso no puede, y además esa huella no está sujeta a reparto ante notario.



Siempre puede faltarnos tiempo o pueden faltarnos cosas pero qué difícil es perder la capacidad de emocionarnos, por eso siempre podemos dar y dar mucho. Es la ventaja de ser esencialmente emoción.

jueves, 29 de agosto de 2013

Motivaciones

¿Por qué empezar, por qué continuar y por qué culminar?

Las motivaciones universales las conocemos todos y sabemos que cubrirlas nos proporcionan vida y sosiego ( nutrición, aseo, sexo, cobijo, salud, descanso, protección personal/familiar, modo de ganarse la vida, propiedad, moralidad... ). Cubrirlas es un éxito y mantenerlas una responsabilidad, pero en cuanto quedan afianzadas surgen nuevas prioridades, hasta entonces relegadas.

La sensación de pertenencia a una pareja ( fidelidad, intimidad sexual ), a una familia ( tradiciones ), a una comunidad ( amistades y tradiciones ) y a un trabajo ( equipo ), se convierten en unas necesidades intensas.

Otra necesidad que cobra protagonismo es la de ser reconocido y apreciado, la del éxito. Precisamos orientación y enseñanza primero, estímulo, ánimo, apoyo, escucha, evaluación, atención y optimismo después, y finalmente, elogio, premio, confianza y autonomía. Que se nos tenga en cuenta y triunfar.

A quienes se sienten bien considerados o con éxito, de nuevo les surgen prioridades distintas, silentes hasta entonces. La necesidad de conocerse en profundidad, de crear, de perfeccionar sus capacidades, de transcender...

Las motivaciones no están en una escalera sino en una maraña piramidal de momentos, situaciones, personas y descubrimientos que en ocasiones nos distraen de buscar la respuesta a una pregunta esencial en nuestras vidas.

Por qué hacemos lo que estamos haciendo.



miércoles, 28 de agosto de 2013

Cambios

¿Y qué vendrá ahora?



Que la vida es devenir es una realidad que todos constatamos al ver cómo cambian nuestros cuerpos, nuestra manera de pensar, las personas que conocemos y nuestras relaciones.

Estamos naturalmente preparados para la adaptación constante aunque nos resulta agotador y el paso del tiempo nos da vértigo. Por eso, la rutina, lo conocido, lo previsible, tiene cierto encanto, el de un menor esfuerzo, el de sostener el tiempo, el de cierta sensación de posesión o control del entorno.

Pero la vida es devenir y es solo cuestión de tiempo que tengamos que romper las rutinas y adaptarnos a nuestro nuevo cuerpo, a nuestra nueva manera de pensar, a las nuevas personas que conocemos y a nuestras nuevas relaciones.

Reengancharse, desde la rutina a la realidad de la adaptación, con frecuencia nos azora porque tendemos a sentir que es un esfuerzo imposible, que perdemos nuestras cosas, nuestras relaciones, nuestro tiempo y que no controlamos el entorno ni a nosotros mismos.

Aún así, estamos preparados naturalmente para adaptarnos. Tenemos muchas herramientas para conseguirlo, y de todas ellas, quizás la más poderosa es la capacidad de imaginar un futuro en el que las cosas son mejores porque conseguir mejoras resulta un estupendo motivo para movernos hacia adelante.

No sabemos qué deparará el futuro pero reconocemos el miedo del presente con certeza y nitidez.

martes, 27 de agosto de 2013

Persuasión por autoridad

¿Porque lo digas tú?

A la autoridad competente se la acata más que se la respeta. Tiene cargo y poder coercitivo:  el juez, la policía, los militares, el médico, el padre, el jefe, el político...

La autoridad moral de quien cumple mejor los valores del grupo y la autoridad carismática de quien tiene la imagen ideal de dichos valores, las da y las quita el grupo. Suelen ser una decepción tras otra.

La autoridad por competencia, por mostrar saber más o hacer mejor algo que le interesa al grupo es la autoridad por acción. Es la autoridad por el ejemplo, por la autoexigencia.

Porque lo hago yo.

Nos suele gustar más tener una gorra.

Persuasión por la historia

¿Recuerdas la moraleja?



La transmisión oral de la cultura, los cuentos infantiles, las fábulas, la literatura, el teatro y el cine nos demuestran que asimilamos conceptos e ideas con naturalidad si van embaulados en una historia atractiva, emocionante, intrigante... y somos capaces de resumir la idea central de cualquier historia que nos haya interesado.

Asociar nuestras brillantes ideas a historias capaces de mantener la atención de los demás puede resultar una estrategia de persuasión muy eficaz.

Historias en las que acoplar nuestra idea, historias personales, épicas, misteriosas, sensibleras, graciosas, azarosas... historias con protagonista, historias con moraleja. Una gran historia casi funciona sola, una discretita precisará de un buen cuentacuentos.

Solemos pensar que sobra tanta parafernalia.


Persuasión por la palabra

¿Hablar, para qué?

Los pensamientos bailan en nuestra mente, suelto con nuestros recuerdos y nuestras ilusiones y agarrao con nuestra imaginación, es al verbalizarlos, al nombrar los conceptos, al colocarlos en un soporte físico de fonemas y letras cuando quedan presentados más nítidamente, cuando nos parece poseerlos con algo más de certeza, y también cuando los evaluamos como pamplinas o relevantes.

Verbalizar los pensamientos los define y los concreta, nos puede ayudar a pensar con mayor lógica y serenidad.

¿Las palabras se las lleva el viento?

Las palabras se las lleva el viento, su intención queda.

Palabras de ánimo, de consuelo, de insulto, de aliento, de elogio, de apoyo, de reproche, de explicación, de perdón, denigrantes, persuasivas... el exactamente qué se dijo, se lo llevó el viento.

¿Da igual lo que digas?

Quizás, pero no el cómo lo digas.

Una voz aterciopelada y cadenciosa es excepcional, un vocabulario amplio y un estilo narrativo seductor hay que trabajárselo, las palabras adecuadas en el momento adecuado hay que pensarlas y saber encajarlas. La esencia de hablar persuasivamente está en la interpretación. Actores con voz de pito que memorizan un texto y a quienes les indican cuándo interpretarlo pueden ser persuasivos, convincentes y emocionantes.

Si queremos ser más persuasivos en nuestra comunicación, sería de gran ayuda tener nociones de interpretación.