jueves, 27 de marzo de 2014

Juntos

No estamos juntos por estar sino porque somos sinérgicos.

Siglos de tensiones y desencuentros nos convencieron de que juntos somos más, somos mejores, somos valiosos.

Y siglos de convivencia, de organización común, de economía compartida, de interrelación social, de hacer de nuestras familias nuestra familia, lo confirmaron. Siglos para asumir nuestra soberanía y ser dueños de nuestro futuro.

Y ahora, algunos nos dicen que nuestras organizaciones no sirven, que nuestra economía  ha de quebrarse, que nuestra sociedad ya no existe, que nuestra familia ha de enfrentarse, que nuestra soberanía no es nuestra. Nos dicen que no somos nosotros.

Y nos dicen que ese parecer lo van a imponer delinquiendo.

No estoy de acuerdo ni con el fondo ni con las formas.




Vulnerable

¿Por qué mostrar nuestras miserias?

Sentirse querido por alguien que conoce y sufre nuestras miserias, defectos y maldades, genera una mezcla de felicidad, agradecimiento, fortuna y deuda, ciertamente desconcertante.

Sentir que recibes más de lo que mereces, te azuza a preguntarte el por qué.

Porque es un amor incondicional o ciego
Porque mis virtudes superan mis defectos
Porque hay reciprocidad
Porque el valor del nosotros minimiza las miserias individuales...a saber.

Dejarse conocer enteramente, mostrarse desnudo y vulnerable, aceptar el riesgo del rechazo justificado, es una apuesta descomunal que además precisa de una oferta similar por alguien con el mismo miedo, para resultar ganadora.

El premio es el amor adulto, un compañero vital, la soledad acompañada y una ilusión.

Casi nada.

viernes, 21 de febrero de 2014

Somos caleidoscópicos

¿ Tantas facetas  ?











La envidia, la lujuria y el deseo de poder, son motivadores contrastados.

La ilusión, la fe y la diversión, son constructores fiables.

El deber y la fuerza, no tienen inercia.

La verdad es una de las diversas interpretaciones de la realidad.

La mentira resulta operativa.

Gestionamos sentimientos simultáneos y frecuentemente contradictorios.

Los demás son nuestras áncoras y nuestras alas.

Nuestras miserias no nos desacreditan, nos humanizan, no afrontarlas sí.

Siempre podemos aprender y amar.

Somos capaces de devastar.


http://www.youtube.com/watch?v=NV9KFPrXQEc















martes, 4 de febrero de 2014

Sistemas políticos

¿Cuál es el bueno?

Somos sociales y nos organizamos en sociedad, surge lo público y la política para gestionarlo.



Cualquier sistema político, incluso la tiranía clásica griega ( suspender la democracia, plenipotenciar a un militar y solventar una guerra ), puede ser adecuado si quienes lo ejecutan lo hacen desde una demostrable honestidad y una búsqueda, y constatable proporción, del bien común.



Premisas que todo político se adjudica pero de las que aún no tenemos pruebas históricas de que hayan ocurrido jamás.

Si la clave del funcionamiento, aseado al menos, de un sistema político no es el sistema sino la condición humana ( cierta tendencia al abuso y a la corrupción, innata o sobrevenida ); entonces pongamos el acento en la minimización de daños.

Mandatos cortos, separación de poderes, vigilancia constante y asunción de responsabilidades.

Y a bailar.


La pérdida

¿Cómo continuar?

Por mi profesión de médico, he contemplado en numerosas ocasiones ese proceso biológico por el que un cuerpo pierde sus constantes vitales y resulta evidente que la persona ya no está en él, quedando el cadáver como regalo póstumo para que sus seres queridos puedan ritualizar, en él, el dolor de su pérdida.

Por mi edad, ya he sufrido la pérdida de seres que sencillamente no quería perder, siento el frío de su ausencia y su recuerdo me reconforta y me entristece al tiempo.

Cómo y cuándo se pierde a un ser querido condiciona cómo se va a continuar sin él.

Todos comparten el hecho de haber sido un regalo, una ayuda y un ejemplo.


Quizás  podríamos continuar... siendo un regalo, una ayuda y un ejemplo para nuestros seres queridos, porque honraría a los perdidos y nos conectaría más estrechamente con los presentes. Quizás.




lunes, 3 de febrero de 2014

Cambiar el mundo

¿Por dónde empezar?

El mundo está permanentemente cambiando de oficio así que la cuestión es por dónde empezar a cambiarlo a mi conveniencia.

El mundo es un sinónimo de mi mundo y mi mundo son experiencias, relaciones y expectativas. Mi actitud ante ellas las definen y mis actos las condicionan.






Haciendo pequeños actos con intención de cambio en mi actitud, se generan cambios, algo mayores, en mi mundo, en el mundo.



Voy a mover un poquito más mi cuerpo, voy a escribirle a la persona más importante de mi vida " aunque no te lo digo a menudo, te quiero ", voy a dar un poco de lo que me sobra, voy  a dar un poco de lo que no me sobra, voy a estar donde sé que debo estar, voy a irme de donde resto, me voy a reír más... pequeños actos con intención.

Intención y acto que generan cambios, algo mayores, en mi actitud.

Nueva actitud que afecta a mis experiencias, relaciones y expectativas,
sufriendo estas cambios mayores, esperados e inesperados, pero a mi conveniencia.



Voy a empezar por mí.

miércoles, 29 de enero de 2014

Homenaje a Gregorio Ordóñez

¿Está vigente?


Gregorio Ordóñez planteaba que frente a quienes cometían delitos como expresión de su maldad y sectarismo, para arrebatarles la libertad y la vida a quienes disienten; hay que aplicar la ley, la justicia, la cárcel, la política, la calle, la ética, la reprobación social y la exclusión.



Gregorio identificaba nítidamente a los terroristas con nuestros enemigos, enemigos de convivencia excluyente y enemigos que nos exigen la victoria, la imposición de la ley, la democracia, el estado de derecho, la seguridad de los ciudadanos, la libertad y entonces, por supuesto, la inevitable paz.

La paz como consecuencia de la victoria, la victoria como consecuencia de la lucha y la lucha como consecuencia de los principios y las convicciones.

Con las ideas claras se lucha en todo momento y lugar, cada uno desde su posición y responsabilidad, con el voto, con la manifestación, con la ley, con las fuerzas de seguridad, con las decisiones de consumo, con las decisiones educativas...

Gregorio luchó con su ejemplo vital, con su palabra y con su actividad política.

Gregorio fue un héroe porque tenía miedo pero tenía más valor que miedo, porque tenía mucho que perder pero no quiso incluir en lo que podía perder, a su dignidad.

Señaló a los asesinos, a sus financiadores, a sus cómplices, a sus palmeros, a quienes les justificaban, a quienes les querían comprar y a quienes, por omisión, les dejaban campar.

Nuestros enemigos le dispararon en la cabeza, han profanado varias veces su tumba y desprecian su ejemplo vital.

Nuestros enemigos no están derrotados, aún no están todos detenidos y juzgados, reciben la versión amable de las leyes, no entran, o salen precozmente, de la cárcel, son agentes políticos, campan por las calles, siguen desconociendo la ética y no sufren reprobación social ni exclusión.

Gregorio hubiese querido ver la victoria, pero no se perdió la lucha.

Su lucha está vigente y me resulta inspiradora.

R.I.P.