Somos sociales y nos organizamos en sociedad, surge lo público y la política para gestionarlo.Cualquier sistema político, incluso la tiranía clásica griega ( suspender la democracia, plenipotenciar a un militar y solventar una guerra ), puede ser adecuado si quienes lo ejecutan lo hacen desde una demostrable honestidad y una búsqueda, y constatable proporción, del bien común.
Premisas que todo político se adjudica pero de las que aún no tenemos pruebas históricas de que hayan ocurrido jamás.
Si la clave del funcionamiento, aseado al menos, de un sistema político no es el sistema sino la condición humana ( cierta tendencia al abuso y a la corrupción, innata o sobrevenida ); entonces pongamos el acento en la minimización de daños.
Mandatos cortos, separación de poderes, vigilancia constante y asunción de responsabilidades.
Y a bailar.
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