
La envidia, la lujuria y el deseo de poder, son motivadores contrastados.
La ilusión, la fe y la diversión, son constructores fiables.
El deber y la fuerza, no tienen inercia.
La verdad es una de las diversas interpretaciones de la realidad.
La mentira resulta operativa.
Gestionamos sentimientos simultáneos y frecuentemente contradictorios.
Los demás son nuestras áncoras y nuestras alas.
Nuestras miserias no nos desacreditan, nos humanizan, no afrontarlas sí.
Siempre podemos aprender y amar.
Somos capaces de devastar.
http://www.youtube.com/watch?v=NV9KFPrXQEc
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