¿Está vigente?
Gregorio Ordóñez planteaba que frente a quienes cometían delitos como expresión de su maldad y sectarismo, para arrebatarles la libertad y la vida a quienes disienten; hay que aplicar la ley, la justicia, la cárcel, la política, la calle, la ética, la reprobación social y la exclusión.
Gregorio identificaba nítidamente a los terroristas con nuestros enemigos, enemigos de convivencia excluyente y enemigos que nos exigen la victoria, la imposición de la ley, la democracia, el estado de derecho, la seguridad de los ciudadanos, la libertad y entonces, por supuesto, la inevitable paz.
La paz como consecuencia de la victoria, la victoria como consecuencia de la lucha y la lucha como consecuencia de los principios y las convicciones.
Con las ideas claras se lucha en todo momento y lugar, cada uno desde su posición y responsabilidad, con el voto, con la manifestación, con la ley, con las fuerzas de seguridad, con las decisiones de consumo, con las decisiones educativas...
Gregorio luchó con su ejemplo vital, con su palabra y con su actividad política.
Gregorio fue un héroe porque tenía miedo pero tenía más valor que miedo, porque tenía mucho que perder pero no quiso incluir en lo que podía perder, a su dignidad.
Señaló a los asesinos, a sus financiadores, a sus cómplices, a sus palmeros, a quienes les justificaban, a quienes les querían comprar y a quienes, por omisión, les dejaban campar.
Nuestros enemigos le dispararon en la cabeza, han profanado varias veces su tumba y desprecian su ejemplo vital.
Nuestros enemigos no están derrotados, aún no están todos detenidos y juzgados, reciben la versión amable de las leyes, no entran, o salen precozmente, de la cárcel, son agentes políticos, campan por las calles, siguen desconociendo la ética y no sufren reprobación social ni exclusión.
Gregorio hubiese querido ver la victoria, pero no se perdió la lucha.
Su lucha está vigente y me resulta inspiradora.
R.I.P.