¿ Nos desesperamos ?
Las vicisitudes vitales implican adversidades y estas con frecuencia implican padecimientos con dolor, miedo, invalidez y/o desprecio crónicos. Accidentes, condicionantes genéticos, enfermedad, senectud...
Las personas que padecen de manera crónica son los pacientes pacientes y ante esta realidad reaccionan de diversas maneras.
- Hay quien asume con naturalidad su circunstancia adversa, con la misma con la que disfruta de las cosas buenas que le suceden.
- Hay quien contrarresta con animosidad su circunstancia, centrándose en lo que puede hacer, sentir y compartir.
- Hay quien padece sin más o crecientemente, por desconexion neurológica o por agotamiento. Estas son personas que precisan paliar su sufrimiento con especial ayuda para evitar complicaciones y encontrar confort ( analgesia y acompañamento ).
Todos, en nuestra vida, somos cuidados y somos cuidadores. Ciudando y dejándonos cuidar vamos dando esquinazo a la desesperación. Si no tenemos a quien cuidar o quien nos cuide, hay que pedir socorro.

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