¿ Con quién baila el amor romántico ?
El amor romántico baila con cuatro gigantes de pies torpes y peso decomunal, tres de ellos son la esencia de los instintos que aseguran la reproducción y el cuarto es la esencia de la modernidad.
El primer baile es con el deseo sexual, bomba hormonal indomeñable en la adolescencia, que nos acompaña sine die, y que nos brinda multitud de opciones y ocasiones para la reproducción.
El segundo baile es con el enamoramiento, este baile es tan agarrado que se funden y confunden amor romántico y el gigante. Peligroso baile con una bomba química que anula el razocinio y el deseo sexual indiscriminado y que nos focaliza en una única persona durante unos meses, suficiente como para que aparezca una familia.
El tercer baile es con el apego, un coloso de pertenencia, posesión y rutina, capaz de centrarnos en la crianza y cuidado de lo "nuestro".
El cuarto baile es con una vida longeva y que anela libertad individual, en la que el YO se resiste a transformarse en nosotros.
Si el amor romántico sale, no ya indemne, sino vivo de esta verbena, entonces hablamos de una semilla de mostaza capaz de germinar en un árbol en el que apoyarán sus espaldas los cuatro gigantes para descansar al fresco.
Imagen esta poco común.
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