De todas las cosas que hacemos a lo largo de nuestra vida, de largo, la más complicada es convivir. Con uno mismo, con los demás y con las circunstancias.
Convivir es inevitable y consiste en gestionar el continuo conflicto que es la vida de tal manera que tanto uno mismo como quienes nos rodean podamos vivir con cierta seguridad, capacidad para prosperar y con ilusión. Casi nada.
Convivir con uno mismo requiere unas dosis de humildad y perdón enormes, convivir con los demás es una labor titánica de respeto, límites y buen humor, convivir con las circunstancias es un ejercicio de aceptación y transformación constante.
No hay reglas fijas, quizás sólo preguntas adecuadas.
¿Puedo ser generoso en esta situación?
¿Entiendo bien mi punto de vista, y su punto de vista?
¿Dónde está el punto gracioso de todo esto? ¿y la parte buena?
¿Ceder aquí y ahora significa ceder siempre en todo, significa que no valgo nada?
¿Es posible el acuerdo?
...

No hay comentarios:
Publicar un comentario