domingo, 18 de enero de 2015

Polemizar


Cuando discutimos sin el más mínimo interés por escuchar, aprender o buscar soluciones, lo que pretendemos es oírnos y que nos oigan, no perder, que nos den la razón sí o sí, etcétera, pues acabamos con menos respeto y con más desinformación y problemas que al principio de la discusión.

Polemizar se puede hacer de manera exasperante, interrumpiendo, gritando, despreciando, no contestando, cambiando de tema...en fin, chabacanería; o de manera irritante, obviando la argumentación previa, negándola sin más, apelando a sentimentalismos, justificando incongruencias o barbaridades, adulando, construyendo realidades y futuros en el aire...en fin, demagogia.

Si puedes no polemizar, ideal, si resulta inevitable, trata de acabar rápidamente la discusión sin insultos ni enfados, si ya es tarde, calla y sal, cualquier otra opción será peor.









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