Dirán que es información, publicidad, persuasión o argumentación convincente. En realidad son técnicas para que cambies tu actitud, pensamiento o comportamiento con respecto a alguna situación.
Pretenden ese cambio y desconoces sus intenciones o las reconoces taimadas, y eso define la manipulación.
Te tratarán, como masa, jamás como individuo, pues los individuos a veces son analíticos y pueden tratar de responder preguntas o cuestionarse según qué argumentos e ideas.
La masa es impresionable, emocionable y nunca va al detalle, al dato, es fácilmente manipulable si se sugestiona su imaginación y se la cubre de ideas simples, estructuradas y repetitivas.
A la masa se la habla llanamente, parsimoniosamente, con ideas sencillas, de estructura mínima y cíclica, siempre empáticamente contraponiendo un nosotros a un ellos y dibujando un proyecto idílico y posible.
A la masa se le cuentan metáforas visuales, auditivas y kinésicas, refranes, rimas y chascarrillos, se la riega con elogios y nociones de bondad, excelencia y halagüeños futuros.
La masa es tu cerebro automático, el que valora las cosas que no alarman/interesan con el mínimo esfuerzo asumiendo mayor margen de error en las decisiones. Es inconsciente, automático, inevitable y predecible:
Se guía por imitación, frecuentación, sencillez y prejuicios.
Ante la duda, lo que haga el resto.
Si se dice tanto, será verdad.
Va, no te líes.
Siempre ha sido así.
Este, como todos los de su clase.
Un cerebro automático que es vago, vanidoso y optimista, encantado de oír que los problemas los han de resolver otros, los malos, que nosotros somos los buenos y que el futuro será estupendo sin los malos.
Un cerebro que no quiere escuchar que somos responsables, que habrá que trabajar duro para solucionar las cosas, que los otros son parte de la solución, no un problema, que no quiere saber nada de preguntas incómodas, cuestiones espinosas y realidades adversas que sugieran que no somos estupendos, víctimas que precisan resarcimiento y superiores a los demás.
Recordar esta secuencia de cifras es difícil ( 1,4,9,1,6,2,5,3,6,4,9,6,4,8,1,1,0,0,), recordar esta secuencia de estructura simple no lo es ( 1x1,2x2,3x3,4x4,5x5,6x6,7x7,8x8,9x9,10x10 ), y sin embargo son la misma.
Cuántas personas podrían acabar la frase pito, pito... y cuántas personas podrían definir qué es un fractal, y cuántas de las que no pudieran tendrían el más mínimo interés en conseguirlo.
Conocer la música del manipulador es importante por si quieres decidir con tu cerebro analítico en vez de con el automático, por aquello de acertar o al menos ser plenamente responsable.
El manipulador no dialoga ni argumenta, cuenta cuentos de malos y buenos, con héroes y finales felices, obvia tus objeciones, repite cadencioso su letanía contra el enemigo único, halaga al grupo y sonríe mientras concluye que es puro altruismo, como tú.

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