Tener en la cabeza una idea clara sobre lo que es inminente y lo que es importante ayuda a poder priorizar las circunstancias y optimizar su abordaje.
Inminente: lo próximo que voy a hacer
Importante: lo que no puede quedar sin hacer
Prioridades: Inminente e importante, Importante, Inminente.
Decidir que todo es importante e inminente es, aparte de mentira, garantía absoluta de estrés e ineficiencia, por lo que merece la pena tener un criterio claro respecto a cómo priorizar.
Decidir que nada es importante o inminente es una sandez de consecuencias obvias.
No hay otra que dedicarle un tiempo a tener nítido qué es y qué no es importante para mí.


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