lunes, 15 de diciembre de 2014
El regalo de occidente
A los occidentales no nos han hecho grandes nuestros muchos defectos sino la permanente persecución de nuestros ideales, destacando sobremanera entre ellos el ideal ético clásico de la excelencia y el ideal moral judeocristiano de la honradez.
La edad nos hace concluir a todos que en la vida conviene hacer las cosas bien y sin fastidiar a los demás, de lo que se deduce que conviene colaborar para conseguir hacer las cosas bien y que se debe ayudar a reparar los perjuicios involuntariamente ocasionados.
Tratar de hacer las cosas lo mejor posible es una fuente de satisfacción personal y admiración general que nos impulsa a colaborar con los demás para alcanzar la excelencia.
Tratar de hacer las cosas sin engaño no daño propio no a los demás es una fuente de satisfacción personal y admiración general que no impulsa a colaborar con lealtad con los demás para alcanzar la honradez.
Persiguiendo estos valores universales, occidente ha sido capaz de ser el motor del progreso y el bienestar de la humanidad, olvidando estos valores, occidente ha sido capaz de asolar la humanidad.
Persiguiendo la excelencia a la honradez llenamos de valor nuestra vida, nuestras relaciones, nuestra sociedad y el camino de la humanidad.
Los regalos están ahí para quien los quiera aprovechar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario