Un diálogo con un contacto visual por encima del 65% del tiempo de charla nos lleva a una conexión emocional y a la percepción de haber tenido una conversación de buena calidad.
Conversaciones con contacto visual escaso o nulo ( móvil/web... ) carecen de esa conexión emocional inmediata y en ellas flotan dudas sobre la sinceridad y las intenciones. Son conversaciones que resultan aseadas para informar pero torpes para relacionarnos.
Nos gusta que nos miren a los ojos cuando nos hablan porque en ellos leemos la intención del mensaje, su nobleza, su ironía , su sarcasmo, su mentira, su consuelo, su humor, su odio, su dolor... nos gusta que nos miren a los ojos cuando nos hablan porque la mirada nos permite entender la idea.
Con nuestra mirada entregamos intimidad y al entregarla tendemos un puente a la confianza.
Tenemos que mirarnos a los ojos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario