Convives con personas, trabajas con personas y amas a personas que, al igual que tú y que yo, se equivocan a menudo, yo más que a menudo; y, sin embargo, la convivencia es posible, el trabajo sale adelante y el amor hace camino.
Esto es posible si hay objetivos comunes, respeto mutuo y confianza, elementos que permiten una fluida y cordial comunicación acerca de los constantes errores, para subsanarlos, evitarlos o asumirlos.
Escuchar todas las opiniones y opciones, precisa respeto.
Hacer y aceptar las críticas, precisa confianza.
Corregir y avanzar, precisa un objetivo.
Los objetivos, cuanto más escasos y claros, mejor.
La confianza, arriesgándote a darla puedes recibirla.
El respeto, es exactamente lo que le exiges a los demás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario