viernes, 13 de marzo de 2015

Vivir es emocionante


Todos vamos a darnos un paseo por las emociones a lo largo de nuestra vida. Todos por todas.

Alegría, amor, libertad, bienestar, fuerza interior, creatividad, coraje, esperanza...pesimismo, decepción, preocupación, enojo, odio, inseguridad, miedo, tristeza, culpabilidad, desesperación, derrota...

Reconocer las emociones en uno mismo y en los demás, es algo que puede hacerse autodidácticamente o con ayuda ( idealmente la de nuestros padres durante la infancia-adolescencia )

Al reconocer las emociones de los otros, podemos empatizar con ellos con mayor facilidad, lo que resulta siempre útil.

Al reconocer nuestras propias emociones, podemos controlarlas para evitar que nos bloqueen o nos anulen.

Sorprenderse sin entrar en shock, asquearse sin vivir en la repugnancia, estar serenamente triste , sentir ira sin agredir a los demás, tener miedo sin entrar en pánico, disfrutar de la alegría sin alocarse con la euforia...

Tanto meditar como reformular el pensamiento desde una perspectiva optimista, positivista y constructivista, es útil pero no es sencillo.

No es sencillo, pero se puede aprender, y al hacerlo podría mejorar nuestra calidad de vida.






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